La creación de Renfe: de 1941 a 1961

Historia de Renfe 1941 a 1961

De 1941 a 1961: la creación de RENFE

Empezamos esta serie sobre la historia de Renfe en el momento en que acaba la guerra Civil Española en 1939. En ese momento, el bando ganador de la contienda crea un nuevo régimen dictatorial que liquida las empresas ferroviarias privadas de vía ancha existentes e incauta sus líneas. Hasta ese momento casi toda la red pertenecía a estas empresas privadas como MZA, Norte, Andaluces, etc, tanto los trenes como las infraestructuras en sí.

Después de un tiempo de explotación provisional, se publica la «Ley de Bases de Ordenación Ferroviaria y de los Transportes por Carretera”, por la cual el día 24 de enero de 1941 se crea una nueva empresa estatal que gestionará las líneas de ancho español (1.668 mm). Durante las siguientes décadas esa empresa será RENFE (Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles), y constituye la mayor operación nacionalizadora de Europa hasta aquel momento.

Primeros logos de Renfe 1941-1946
Primeros logos de Renfe ganadores de diversos concursos de diseño entre 1941-1946. Nunca llegaron a aplicarse

Los ferrocarriles de vía estrecha, los tranvías, etc, quedan excluidos de esta operación, a excepción de los ferrocarriles Cercedilla-Navacerrada (Madrid, vía métrica) y el ferrocarril eléctrico del Guadarrama (Madrid, vía de 800 mm), que también pasan a RENFE. Todo este proceso, en realidad, fue un rescate anticipado de las concesiones ferroviarias que, igualmente, habrían revertido al Estado tarde o temprano. Las líneas estaban muy dañadas por la Guerra Civil. Las compañías difícilmente podían obtener beneficios ya que acumulaban una larga temporada de crisis y no tenían ni capacidad ni interés en arreglarlas.

Plano de RENFE en 1941, cuando fue creada
Plano de RENFE en 1941, cuando fue creada la empresa pública

Los primeros años difíciles de RENFE

La nueva empresa pública nace con 12.401 Km de vías, con tipos de explotación, reglamentos, maquinaria, etc. muy diferentes y sin ningún estándar concreto, debido a las muy variadas compañías de las que procedían. Debido a esto, las dos primeras tareas de la nueva RENFE serían reconstruir y unificar la red ferroviaria española.



A todos estos problemas, hace falta sumar el aislamiento internacional que padeció España durante todos los años 40 debido a la derrota de los regímenes fascistas europeos de Alemania (Hitler) e Italia (Mussolini), con los que se había alineado el dictador Franco y con los que se habían apoyado mutuamente.

España había quedado muy dañada, y la población se dedicaba únicamente a la economía de subsistencia. Ante la falta de recursos, gran parte de la reconstrucción se encomendó, mediante trabajos forzosos, a los prisioneros republicanos.

Logo Renfe 1947
Logo de Renfe en 1947, el primer logotipo oficial que sí llegó a aplicarse

La estabilización de la red de Renfe… y del país

En el año 1949, con las necesidades básicas ya cubiertas, se pasa a la segunda fase de recuperación: se aprueba el “Plan General de Reconstrucción y Reformas Urgentes”, las características básicas del cual son:

  • Compra de nuevo material unificado. Se materializará en 200 locomotoras, 5.000 vagones de mercancías y 400 coches de viajeros.
  • Mejora de líneas, incluyendo nuevas electrificaciones.

A principios de los años 50, la actitud los países occidentales que hasta aquel momento habían aislado España, cambia radicalmente al aparecer la amenaza del comunismo soviético. Los Estados Unidos aceptan el régimen de Franco y empiezan a colaborar con él. Uno de los principales frutos de esta colaboración es la denominada “Ayuda Americana”, consistente en una lluvia de millones que el gobierno de los EEUU dio a Franco para invertir en España. Como contrapartida, los americanos instalaban bases militares en España. Así se aseguraban que la mayoría de contratos de nuevo material de cualquier tipo fueran adjudicados a empresas americanas.

Gracias a la Ayuda Americana, se pudieron comprar locomotoras diésel de línea, como las 316 y 318. También se pudo desarrollar el “Plan General de Electrificación” y comprar nuevas locomotoras eléctricas, etc. Paralelamente, el fin del aislamiento en los 50 y la mejora de la economía que esto representaba, hizo que poco a poco el ferrocarril español empezara a evolucionar y no todo se limitara a la reconstrucción y la subsistencia que había caracterizado toda la anterior década.

Un nuevo tren empieza a moverse por las vías españolas, concretamente entre Hendaya y Madrid: es el Talgo II (primera versión comercial). En esta época empieza la automatización del ferrocarril con el primer CTC (Centro de tráfico centralizado) instalado entre Ponferrada y Brañuelas.

Talgo I en pruebas
Talgo I en pruebas (foto autor desconocido)


Bibliografía:


Para más información sobre la historia de Renfe podéis consultar WEFER, Web ferroviaria.


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